Keynes muere en Europa del Este

Keynes ha muerto. No en los EEUU ni Latinoamérica lamentablemente, donde aún es el economista mas influyente en izquierdas y derechas. Pero afortunadamente una región del mundo aparte de la sabiamente pragmática Asia, ya está dando pasos para enterrar a Lord Keynes y su influencia. Se trata de 8 países con mercados mayormente abiertos interna y externamente, impuestos de tasa fija y un sector privado entendido no como vaca lechera sino con existencia por derecho propio.

Lord Keynes se pasó la vida entera tratando de convencer al mundo de que «el mercado» no podia manejarse a sí mismo y necesitaba gente -como él, claro- para intervenirlo. Keynes es nada más y nada menos que el santo patrono de los tecnócratas de todo el mundo. De izquierdas, en forma de deficits elevados e impuestos altos. De derechas, en forma de retención de impuestos en la fuente y de intervenciones «para la eficiencia». Pero el sistema keynesiano ignoraba dos realidades fundamentales: a) el mercado es un proceso, la suma de acciones individuales que buscan el acierto y tratan de evitar el error, y b) la Ley de Say de los mercados, que nos enseña que la producción genera capacidad de consumo inevitable y proporcionalmente.  Por lo tanto, la causa de las crisis económicas debe buscarse en otro lado. En eventos impredecibles como guerras y desastres naturales, o en la igualmente desastrosa actividad del gobierno en la economía, que debe pagarse tarde o temprano. Pero las medidas keynesianas de castigar al ciudadano en periodo de vacas gordas, para supuestamente ayudarle en el de vacas flacas, en realidad nunca fueron acertadas. Más que cualquier otra cosa, sirvieron durante todo el siglo XX para que los gobernantes se volvieran gastadores y elevaran impuestos, adquirieran deuda y provocaran inflación sin consecuencias, porque tenian una teoría justificándoles. Como dijo el keynesiano John K. Galbraith, «Hitler fue el verdadero exponente de las ideas keynesianas». Su influencia llevada consecuentemente a la practica generó déficits, hiperinflaciones y pérdidas de inversiones y capital humano en todo el mundo, pero sobre todo en Latinoamérica. Gracias, Lord Keynes.

En contraste, cuando los estadounidenses de ideas keynesianas quisieron aplicárselas a la Alemania de posguerra, el sagaz ministro de finanzas Ludwig Erhard les dijo «no, gracias». ¿El resultado? Ese país vivió un verdadero «milagro económico» en contraste con la keynesianamente administrada Francia, que hasta el dia de hoy sigue siendo un país receptor de subsidios internacionales. En contraste también, y luego de haber vivido 40 años de socialismo, 8 países de Europa del Este le dicen «no, gracias» a las ideas de economía mixta en el aula, la prensa y sus políticas. Las facultades de Economía enseñan autores que derrotaron a los keynesianos en la teoría y en resultados, como Milton Friedman (a pesar de ser en ciertos puntos un keynesiano de derechas) y sobre todo los grandes Ludwig von Mises y Friedrich A. Hayek y su Escuela Austriaca. Tiene sentido: después de haber probado el desastre completo, no quedan ganas de probar el desastre a medias. Nada de economía mixta o pajaritos preñados, piensan en las mejores facultades de Republica Checa, Estonia o Lituania: hay que hacer lo que los estadounidenses, suecos e ingleses hicieron para desarrollarse, no las barbaridades que hacen ahora que ya pueden darse ese lujo. Como resultado, ellos también viven su propio milagro económico, creciendo a un 6-7% anual y abandonando muy velozmente la pobreza moral y material en que les dejó el socialismo. Sigamos el ejemplo de Europa del Este: ya no seamos keynecios.

*Publicado originalmente en el periódico interno de la USFQ (2012)

El P.I.B. mide consumo, no producción

¿Crecimiento?

El PIB contabiliza los bienes finales de la economía y deja por fuera los bienes intermedios así como el ahorro que nutre la estructura productiva de un país. Eso es un error. No digo con ello que el PIB no sea una medida válida de “algo”. Pero no es la medida de la producción. ¿Qué problemas hacen al PIB un indicador casi inservible? Varios. Cuando uno compra un bien final, no viene “incluído en él” todo el proceso, tiempo, materiales, etc del proceso de producción. Cuando uno compra un bien final, compra el bien y nada más. Da igual si lo produjo un robot, cien trabajadores, fue hallado en el paisaje o lo produjo un genio como Michelangelo. La visión platónica-heracliteana de que un objeto es el objeto más otras cosas, debe ser rechazada. Para llegar a producir bienes hay procesos, tiempo, trabajo e insumos, sí. Pero no están incluídos de forma fantasmagórica en ellos. Como dijo J. S. Mill en su momento, “demand for commodities is not demand for labour“. Por tanto, vienen dos conclusiones inmediatas:

1) La producción de bienes intermedios debe ser contabilizada aparte, y sobre todo, como ya dijeron los clásicos, representa la mayor parte del gasto en una economía: el gasto productivo (inversión). De esa forma el político ya no puede darse el lujo de pensar que “el consumo tira de la producción y el empleo”. Al contrario, la producción habilita empleo y consumo, como explica la Ley de Say.

2) Uno no compra el trabajo de los demás al comprar un bien. Por ende, el consumo no lleva al pleno empleo, como se nos quiere vender desde la visión keynesiana. Si la mayor parte del gasto en una economía es productivo, significa que el sostenimiento y creación de capital son las tareas mayoritarias en una economía. Eso, es la visión produccionista y no consumista de la contabilidad nacional y el empleo. Un estudio del Department of Commerce de EE.UU. muestra que en 1986 por ejemplo, 43% de la actividad económica (los bienes intermedios) ni siquiera constan en el PIB. Con un indicador así es comprensible que nueve de cada diez economistas sean ideológicamente consumistas*, es decir, cortoplacistas e indiferentes al rol social del ahorro.

*Esto trae brutales consecuencias para el bienestar, la paz social y la ecología en forma de inflación, ataques al ahorro, redistribución de pobres hacia ricos y productos menos duraderos.

Keynes muere (de nuevo) en Europa del Este

El keynesianismo es una síntesis mecanicista de varias ideas previamente equivocadas y refutadas.

Keynes ha muerto. No en los EEUU ni Latinoamérica lamentablemente, donde aún es el economista mas influyente en izquierdas y derechas. Pero afortunadamente una región del mundo aparte de la sabiamente pragmática Asia, ya está dando pasos para enterrar a Lord Keynes y su influencia. Se trata de 8 países con mercados mayormente abiertos interna y externamente, impuestos de tasa fija y un sector privado entendido no como vaca lechera sino con existencia por derecho propio.

Lord Keynes se pasó la vida entera tratando de convencer al mundo de que “el mercado” no podia manejarse a sí mismo y necesitaba gente -como él, claro- para intervenirlo. Keynes es nada más y nada menos que el santo patrono de los tecnócratas de todo el mundo. De izquierdas, en forma de deficits elevados e impuestos altos. De derechas, en forma de retención de impuestos en la fuente y de intervenciones “para la eficiencia”. Pero el sistema keynesiano ignoraba dos realidades fundamentales: a) el mercado es un proceso, la suma de acciones individuales que buscan el acierto y tratan de evitar el error, y b) la Ley de Say de los mercados, que nos enseña que la producción genera capacidad de consumo inevitable y proporcionalmente. Por lo tanto, la causa de las crisis económicas debe buscarse en otro lado. En eventos impredecibles como guerras y desastres naturales, o en la igualmente desastrosa actividad del gobierno en la economía, que debe pagarse tarde o temprano. Pero las medidas keynesianas de castigar al ciudadano en periodo de vacas gordas, para supuestamente ayudarle en el de vacas flacas, en realidad nunca fueron acertadas. Más que cualquier otra cosa, sirvieron durante todo el siglo XX para que los gobernantes se volvieran gastadores y elevaran impuestos, adquirieran deuda y provocaran inflación sin consecuencias, porque tenian una teoría justificándoles.

Como dijo el keynesiano John K. Galbraith, “Hitler fue el verdadero exponente de las ideas keynesianas”. Su influencia llevada consecuentemente a la practica generó déficits, hiperinflaciones y pérdidas de inversiones y capital humano en todo el mundo, pero sobre todo en Latinoamérica. Gracias, Lord Keynes.

En contraste, cuando los estadounidenses de ideas keynesianas quisieron aplicárselas a la Alemania de posguerra, el sagaz ministro de finanzas Ludwig Erhard les dijo “no, gracias”. ¿El resultado? Ese país vivió un verdadero “milagro económico” en contraste con la keynesianamente administrada Francia, que hasta el dia de hoy sigue siendo un país receptor de subsidios internacionales. En contraste también, y luego de haber vivido 40 años de socialismo, 8 países de Europa del Este le dicen “no, gracias” a las ideas de economía mixta en el aula, la prensa y sus políticas. Las facultades de Economía enseñan autores que derrotaron a los keynesianos en la teoría y en resultados, como Milton Friedman (a pesar de ser en ciertos puntos un keynesiano de derechas) y sobre todo los grandes Ludwig von Mises y Friedrich A. Hayek y su Escuela Austriaca.

Tiene sentido: después de haber probado el desastre completo, no quedan ganas de probar el desastre a medias. Nada de economía mixta o pajaritos preñados, piensan en las mejores facultades de Republica Checa, Estonia o Lituania: hay que hacer lo que los estadounidenses, suecos e ingleses hicieron para desarrollarse, no las barbaridades que hacen ahora que ya pueden darse ese lujo. Como resultado, ellos también viven su propio milagro económico, creciendo a un 6-7% anual y abandonando muy velozmente la pobreza moral y material en que les dejó el socialismo. Sigamos el ejemplo de Europa del Este: ya no seamos keynecios.

(publicado originalmente en junio de 2013)