Las Instituciones y los Círculos Concéntricos de la Sociedad

     Suele atribuirse el éxito material y cultural de los países y territorios a una serie de elementos. Se argumenta a favor de la disponibilidad de recursos naturales, la “unidad nacional”, alguna guerra reciente que haya “reanimado” o “despertado” a la población, haber imperializado a algún otro territorio y así sucesivamente. Sin embargo hay abundantes excepciones para todos esos argumentos. Al parecer, lo único que tienen en común los países prósperos y de alta producción cultural son unas instituciones de calidad.  Pero, ¿qué son las instituciones?      Mientras la Economía del mainstream -corriente dominante- buscaba asemejarse a la Física para parecer “más científica”, la Escuela Austriaca (a la par de la Neoinstitucionalista aunque en otro sentido probablemente complementario) se enfocó en el análisis de las instituciones en las sociedades humanas.       Su fundador, Carl Menger, planteaba que -por ejemplo- el dinero no es fruto del diseño deliberado de nadie. Ciertamente se puede diseñar monedas pero no se les puede imponer el rol de dinero en sociedad. Históricamente el dinero emerge de manera espontánea en cada sociedad como el bien más líquido (más mercadeable) y que adquiere dinerabilidad por dicha liquidez incluso antes que por otras características importantes. El ganado, la concha spondylus, las hojas de té prensado, ciertos granos, los metales y la sal han sido dinero en la historia humana. Ninguno de los anteriores tiene en común nada físico salvo cierta durabilidad (lo cual le vuelve un buen depósito de valor), la fungibilidad (lo cual le vuelve buena unidad de cuenta) y sobre todo y ante todo, liquidez (lo cual le vuelve un medio de pago de aceptación general*).  Pero el uso de un bien como dinero (y ya no solamente para sus usos originales y alternativo) no fue un diseño ni imposición de nadie. Permitió superar las severas limitaciones del trueque -aunque hayan aparecido juntos- y sigan coexistiendo**.      European good manners Desde luego el dinero, que como vemos era un producto puramente social, ha sido confiscado por los gobernantes en distintas épocas. Y de hecho, vivimos en una de las más largas era -y ciertamente la más mundialmente extendida- de dinero confiscado y envilecido por las clases políticas.  Eso no anula en absoluto el análisis de Menger sobre el dinero como orden espontáneo. Un continuador de su tradición***, Ludwig von Mises, explica en su indispensable obra “La Teoría del Dinero y el Crédito”  cómo el dinero fiat (decretado, sin respaldo) que aceptamos hoy en día sólo se utiliza porque se hizo un canje masivo y las poblaciones recordaban el dinero pasado como valioso y lo asignaron sin cuestionamiento, al dinero sin respaldo.       Sin embargo no ha ocurrido lo mismo con el Esperanto. El Esperanto es una lengua que, a decir de muchos lingüistas, contiene buena parte de las fortalezas de los idiomas más difundidos en el mundo pero a la vez evita defectos e irregularidades. A pesar de ser un producto humano bastante pulido, no ha arraigado,  es decir que no ha sido recogido y utilizado por grandes números de personas en algún territorio. El lenguaje no ha sido nunca un producto del diseño humano sino de la acción humana (praxeológico, como diría el brillante autor Enrique Ghersi).  Son instituciones en el sentido mengeriano, es decir órdenes espontáneos: 

  • El lenguje
  • La propiedad
  • La familia
  • El dinero
  • Los modales
  • Los sistemas judiciales no-estatales (incluyendo el romano temprano y el common law anglosajón)
  • La empresa
  • La banca
  • Etc, etc.

    Es decir, todas tienen en común que son prácticas socialmente arraigadas y que aparecen así como se perfeccionan, mediante prueba y error. Ninguna fue concebida por una mente individual. Son la suma de experimentos y mentes a lo largo de muchas repeticiones e incluso generaciones humanas.       El más célebre estudioso de las instituciones como órdenes espontáneos ha sido sin duda el Premio Nobel de Economía F. A. Hayek (alumno a su vez de Ludwig von Mises). Su trabajo general respecto a muchas de las instituciones arriba listadas fue aplicado por su colega italiano Bruno Leoni en su obra “La libertad y la ley” para explicar cómo los sistemas legales de mercado son superiores en capacidad de adaptarse y de autocorregirse a los estatales, que hoy nos han vendido como la única alternativa****.       El prof. Juan Ramón Rallo dice que las instituciones tienen 6 características: a) ausencia de autor o mente creadora concreta, b) continua evolución descentralizada de las mismas a través del mecanismo de prueba y error, c) utilidad que le atribuyen sus participantes, d) la voluntariedad, e) la estabilidad y f) autocorrección      El prof. Jesús Huerta de Soto define a las instituciones como “esquema pautado de comportamiento, con carácter evolutivo”. Nos dice que sirven para lidiar con la incertidumbre inherente al futuro. Proveen de pautas. Son comportamientos. ¿Pero, quién da la pauta inicial?  Los círculos concéntricos de las tendencias sociales       Si las instituciones son comportamientos de raigambre social, ¿aportamos todos por igual a su mantenimiento o conformación? No. Eso sería físicamente imposible.

Círculos concéntricos
Los círculos concéntricos de las instituciones y la innovación.

     Los seres humanos tenemos distintas preferencias y talentos. Eso significa que nos involucraremos de distinta manera en distintos ámbitos de la compleja experiencia humana. Pongamos sencillos ejemplos. Manuel puede ser altamente influyente con sus conocidos en temas de tecnología pero nadie le pediría un consejo sobre cómo vestirse para una fiesta en un lugar de moda. María es muy popular socialmente, lo cual le permite aprobar y desaprobar palabras en el lenguaje cotidiano para su círculo de influencia, pero nadie le pide consejos sobre cómo manejar sus finanzas personales.

     A Carlos le interesa poco el cine pero mucho la música, de la cual habla constantemente en su programa de radio. Claramente estos tres sujetos humanos van a involucrarse en distintas actividades del pensar y el hacer humanos; al involucrarse van a moldear gustos y comportamientos ajenos. Cuando se estudia el comportamiento del consumidor en los distintos mercados, se recurre a un dispositivo sociológico que llamaremos “los círculos concéntricos de las tendencias sociales”.      La combinación de talento y práctica -cualquiera sea la relación determinante entre ambos- va a elevar como trend-setter (marcador de tendencias) o pionero a ciertos individuos. Constituyen el círculo interior. Estos a su vez contagiarán -y este es el primer paso del contagio o liderazgo de tendencias sociales- a los adoptadores tempranos, quienes si bien no crean -o no siempre lo hacen- las tendencias, son referentes al ser los primeros en adoptar una innovación o hábito.     Los adoptadores tempranos son los gatekeepers -guardianes del portal- de lo que será tendencia. Conforman el segundo círculo concéntrico. Un adoptador temprano es quien decide si lo que los pioneros hacen es apenas algo  excéntrico o es algo que “tiene que” ser adoptado para considerarse actualizado/sofisticado/moderno/bien enterado/etc según el área (ciencia/moda/tecnología/artes/lenguaje cotidiano) de la cual se trate. Es decir que los pioneros proponen y los adoptadores tempranos deciden si se trata de algo relevante o no. Al decidirlo, lo vuelven relevante para quienes les tengan como referentes en su área.        Manuel es a quien emulamos en temas de computación, Carlos nos comentará cuál es la banda interesante del momento y María nos dirá qué se ve bien en un hombre y en una mujer en términos de vestimenta en estos años. Y así sucesivamente. Es decir, quién es “una autoridad en un tema u otro. El tercer círculo concéntrico entonces está compuesto por los participantes comunes. En este punto hay que aclarar que el término “común” sólo se refiere a la forma de participar en una o varias tendencias.       Aunque hay roles en forjar las tendencias, los ocupantes de los roles no son siempre los mismos individuos (“los creadores de modas pasan de moda”, podríamos decir, y recordemos que moda significa “lo más usual” en jerga de Estadística). Cuando los participantes comunes han adoptado masivamente (grandes números relativos al universo total posible) una innovación o hábito, podemos decir que hay una nueva tendencia social en dicho asunto.      En el cuarto círculo tenemos a los participantes conservadores, los que sólo se unen cuando ya ha llegado una nueva normalidad. Esto suele ser muy notorio en los cambios tecnológicos o en la moda, cuando el uso de teléfono móvil o un cierto corte de cabello son adoptados por los participantes conservadores sólo cuando ya es un hecho consumado para el resto de la sociedad. De hecho hay una cierta transmisión de este tipo entre estratos sociales con ciertos grupos “huyendo” de los otros con cambios de lenguaje y moda para re-exclusivizarse todo el tiempo a medida que son “alcanzados” (emulados) por otros grupos.       Finalmente, en el quinto círculo concéntrico encontramos a los reacios, quienes se niegan a participar de una tendencia determinada. Hay gente que se niega a utilizar teléfono móvil o hacerse un corte de cabello o incluso utilizar una computadora personal. Todos conocemos algún caso directa o indirectamente.  Innovation cycle      La adopción de tecnología es particularmente concéntrica: quienes tienen mayor intensidad (interés) en un nuevo producto o tecnología lo adoptarán o comprarán cuando es caro. Al comprar su tiraje inicial, ayudan a recuperar la inversión inicial. Con esos fondos el entrepreneur producirá tirajes sucesivamente mayores en volumen y menores en precio, para llegar a quienes tienen menor intensidad (interés) y no pagarían una prima (precio extra) por la novedad o exclusividad inicial. Es así como los mercados masifican (“democratizan”) la tecnología y los bajos precios. Con o sin rivales en el horizonte, un entrepreneur visionario (miopes hay muchos) sabrá llegar a capas crecientes de la sociedad porque, simplemente, es un excelente negocio.    Las instituciones y los círculos concéntricos de la sociedad  Una vez que hemos explicado qué son las instituciones en sentido sociológico y cómo funcionan los círculos concéntricos de las tendencias sociales, es momento de conjugar ambos. (Por cierto, este es un vacío en la propia escuela de Menger, donde siguiendo a Hayek se sabe que es un orden espontáneo en el sentido de que no está diseñado verticalmente, sin embargo no lo es en el sentido de que no haya liderazgos e influencias asimétricas).       De alguna manera podríamos hablar de los pioneros y adoptadores tempranos como entrepreneurs sociales y al resto de la sociedad como su clientela. Y como a estas alturas de la Historia sabemos, la relación entre entrepreneur y consumidor/cliente puede resumirse en la siguiente fórmula: el productor propone y el consumidor dispone. Un adoptador temprano es el primero de los consumidores y pero a la vez un productor (proponente) hacia los demás. Un conservador es un cliente tardío. Un reacio se niega a participar, etc.       De nada sirve una moneda que nadie utilice, unas cortes que nadie utilice como referente de transparencia y justicia, unas empresas que no atraigan clientela o trabajadores capaces, etc etc. Las instituciones son instituciones pues han arraigado. Pero arraigan porque para empezar alguien propuso esos hábitos o protocolos sociales que llamamos instituciones. Y para arraigar, alguien debe dar el ejemplo de su utilización y éxito. Aquí es donde encontramos el punto de encuentro entre la noción mengeriana de instituciones y la de los círculos concéntricos de los mercados y las tendencias sociales en general. Son los pioneros y adoptadores tempranos quienes marcan en toda era de un país la existencia, la calidad y el éxito de sus instituciones. Por eso el rol de las élites (en el sentido cultural, intelectual y sólo adicionalmente, material) es tan determinante.  Conclusión       Las sociedades humanas tienden a algún tipo de aristocracia (hereditaria en esquemas feudales, política en sistemas totalitarios, meritocrática en sociedades abiertas, combinaciones de aquellas en sistemas mixtos). Los comportamientos, estilos e ideas de quienes se colocan en la arista, impactarán decisivamente sobre la calidad de vida en su sociedad. Aquellos determinarán si el resto de la sociedad percibe el orden social existente como justo o injusto, como abundante o escaso de oportunidades, como libre u opresivo, etc etc.       En otras palabras, nos afectamos mutuamente y en distintos temas siguiendo un esquema concéntrico y ese es el método de liderazgo de hábitos en sociedad. Mucho se ha dicho sobre el rol de las instituciones en el éxito de un país (y definamos éxito sencillamente como la capacidad de permitir una calidad de vida balanceada, sin carencias materiales o culturales a sus habitantes) pero la calidad de las instituciones depende de tener liderazgos y ejemplaridades cuando emergen y mientras se sostienen. Un país exitoso entonces es uno en que sus entrepreneurs sociales siembran y sostienen instituciones de cierta calidad. Un país exitoso sólo es posible cuando las cabezas -los liderazgos, grandes y pequeños- son los primeros en cumplir las reglas y hábitos que sugieren a los demás.  Lecturas recomendadas:– “Por qué fracasan los países” – Daron Acemoglu y James A. Robinson
– “Power & Market” – Murray N. Rothbard
-“The Tipping Point” – Malcolm Gladwell
– Video: El primer seguidor (un adoptador temprano) hace al líder, un líder. *A veces se define al dinero como un medio de pago de validez universal, pero hay que entender que un universo o totalidad puede ser reducido geográficamente aunque dentro de él, se acepte universalmente algo como dinero. O puede tratarse de un universo en red (redes entre fronteras) o entre nichos.**Gracias al dinero los intercambios pueden ser en el tiempo (no inmediatos en el sentido de una doble coincidencia de necesidades mutuas en el intercamio) y a través del espacio, entre lugares diversos. Esto permitió el intercambio intensivo entre zonas geográficas más allá de la subsistencia local.***Eugen von Böhm-Bawerk, alumno de Menger y profesor de Mises.

****A la usual pregunta de “¿Pero si el Estado no pone orden, quién va a crear reglas y hacerlas cumplir?” se puede responder recomendando la extraordinaria investigación del prof. Bruce Benson titulada “Justicia sin Estado” en que recoge casos antiguos y contemporáneos de órdenes y mecanismos legales producidos desde la propia comunidad y al margen de los políticos.

Por:  Juan Fernando Carpio
Publicado en Economia101, blog académico de la USFQ – Ecuador
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Minería para el próximo millón de años – George Reisman

Llevo muchos años señalando que toda la masa de la Tierra, desde los límites superiores de la atmósfera a 4.000 millas hasta su centro, no consiste en otra cosa que elementos químicos sólidamente compactos. No hay un solo centímetro cúbico en cualquier lugar de la masa terráquea que no sea un elemento químico u otro, o alguna combinación de ellos. He dicho que ésta es la contribución de la naturaleza a la oferta de recursos naturales, junto con todas las enormes cantidades de energía que conlleva, desde la contenida en los combustibles fósiles, el uranio, el viento, el agua y el núcleo terráqueo hasta la que hay en tormentas y electricidad estática.

Qué parte de esta inmensa cantidad de materia y energía puede transformarse en la categoría más restringida de los recursos naturales que sean económicamente utilizables y accesibles por el hombre, depende del estado de la ciencia, de la tecnología y de la oferta de equipos de capital. En otras palabras, depende de grado de conocimiento humano de la naturaleza y de su poder físico sobre ella.

 

A medida que el hombre aumenta su conocimiento y poder, incrementa la parte de la naturaleza que resulta económicamente utilizable, los recursos naturales accesibles. En el proceso, transforma en bienes económicos y riqueza lo que hasta entonces eran simplemente cosas que había en la naturaleza.También hemos apuntado siempre que hasta ahora nuestro poder sobre la naturaleza (nuestra capacidad de establecer realmente sus contenidos y dirigirlos hacia la satisfacción de nuestras necesidades) se ha medido en profundidades de pies en lugar de en millas y que se ha limitado a sólo en torno a un 30% de la superficie terrestre del planeta.

La consecuencia lógica es que aún estamos muy al principio de nuestra capacidad de extraer económicamente de la naturaleza recursos naturales utilizables.Acabo de recopilar algunos datos empíricos que indican lo modestas que han sido realmente las actividades mineras humanas, comparadas con el tamaño de la Tierra. Por ejemplo, la producción total global de petróleo es de aproximadamente 30.000 millones de barriles anuales. Cada barril de petróleo contiene aproximadamente 0,16 metros cúbicos.

Esto significa que en términos de metros cúbicos, el volumen físico de todo el petróleo extraído en el mundo es de 0,16 veces 30.000 millones, lo que son 4.800 millones de metros cúbicos. Como mil metros equivalen a un kilómetro, mil millones de metros cúbicos se traducen en un solo kilómetro cúbico. Por tanto, el volumen físico de la producción total global anual de petróleo es actualmente de 4,8 kilómetros cúbicos. Y como una milla cúbica equivale aproximadamente a 4,17 kilómetros cúbicos, esto significa que toda la producción de petróleo en un año representa alrededor de 1,15 millas cúbicas.Por sí mismo, esto es suficiente como para sugerir que las operaciones de minería global totales son extremadamente pequeñas en relación con el tamaño de la Tierra, que es de 1,1 billones de kilómetros cúbicos, o aproximadamente 260.000 millones de millas cúbicas.

Esta conclusión se confirma cuando se considera la producción global anual de otros minerales importantes, como mineral de hierro, carbón aluminio y gas natural.La producción global de mineral de hierro fue de aproximadamente 1.160 millones de toneladas métricas en 2003, el año más reciente del que hay datos disponibles. La densidad del mineral de hierro varía aproximadamente entre 4 y 5 toneladas métricas por metro cúbico, dependiendo del tipo de mineral. Cuanto menor sea el número de toneladas métricas por metro cúbico, mayor será el número de metros cúbicos requeridos para cada tonelaje concreto. Utilizando la cifra menor de 4 toneladas métricas por metro cúbico, el volumen cúbico total de producción de mineral de hierro en 2003 sería de 291 millones de metros cúbicos, lo que son 0,291 kilómetros cúbicos o 0,07 millas cúbicas.

Como mucho del mineral de hierro extraído tenía una densidad superior, el volumen físico real de mineral de hierro extraído fue considerablemente menor.La producción global de carbón en 2004 fue de 2.730 millones de toneladas métricas. Como la densidad del carbón es más o menos de 1,3 toneladas métricas por metro cúbico, el volumen físico del carbón extraído fue de unos 2,1 kilómetros cúbicos, o 0,5 millas cúbicas.La producción global de aluminio en 2001 fue de 32 millones de toneladas métricas. La producción de una tonelada de aluminio requiere extraer de 4 a 6 toneladas de bauxita. Luego la producción de 32 millones de toneladas de aluminio implica la extracción de al menos 192 millones de toneladas de bauxita. Como la densidad de la bauxita es de 1,28 toneladas métricas por metro cúbico, el volumen cúbico de la cantidad total de bauxita extraída en 2001 fue 150 millones de metros cúbicos o menos de 0,4 millas cúbicas.La producción global de gas natural en 2004 fue de aproximadamente 98,62 billones de pies cúbicos, lo que equivale a 2.774 kilómetros cúbicos. Para poner esta cifra en perspectiva, debería tenerse en cuenta que, una vez licuado, le volumen del gas natural se reduce por un factor de 600. Por lo tanto en equivalente a este gas en forma líquida es 4,62 kilómetros cúbicos o poco más de 1,1 millas cúbicas. Por supuesto, esto es algo menos que el volumen cúbico de la producción de petróleo.Si sumamos todas estas cifras, totalizan 11,43 kilómetros cúbicos o 2,86 millas cúbicas.

Para estimar tanto la minería de cualquier otra cosa como otras extracciones que hayamos pasado por alto en relación con los materiales que hemos considerado, limitémonos a asumir el bonito número redondo de 100 kilómetros cúbicos o 24 millas aproximadamente, como representativo de todas las operaciones de minería actuales combinadas anualizadas para todo el mundo.En una sociedad tolerablemente libre y racional, una inteligencia humana motivada es fácilmente capaz no sólo de mantener la capacidad del hombre de extraer de la tierra este volumen de materiales útiles, sino también de incrementarlo sustancialmente. Si el volumen anual actual de estas extracciones se limitara a mantenerse, podría hacerlo al menos durante los próximos 100 millones de años. Para entonces, se habrían extraído un total de 10.000 millones de kilómetros cúbicos o unos 2.400 millones de millas de la Tierra, lo que reasentaría poco menos de un 1% de su volumen físico total. El agotamiento de los depósitos minerales utilizables y accesibles sencillamente no es un problema para una economía tan libre como la que había en los Estados Unidos hace unas pocas generaciones.Nuestros problemas crecientes en relación con el suministro de recursos naturales no los causa la naturaleza, sino nosotros. Nos hemos permitido abandonar la razón y renunciar a nuestra libertad. Nos hemos permitido ser liderados por gente que nos congelaría e inmovilizaría antes que derramar algo de petróleo sobre una nieve que difícilmente cualquiera de nosotros veremos jamás o molestar el hábitat de animales salvajes que no nos importan nada. Si dejamos que esto continúe, nos veremos abocados al mundo descrito con estas terribles palabras de desesperación:Debéis saber que el mundo se ha hecho viejo y no mantiene su antiguo vigor.

Él mismo da testimonio de su propio declinar. Las lluvias y el calor del sol están disminuyendo; los metales están prácticamente agotados; el agricultor fracasa en los campos, el marinero en los mares, el soldado en el campo de batalla, la honradez en el mercado, la justicia en los tribunales, la armonía en las amistades, la habilidad en las artes, la disciplina en la moral. Esta es la sentencia dada al mundo, que todo lo que tiene un inicio perece, que las cosas que llegan a la madurez envejecen, la fortaleza se debilita, lo grande empequeñece y después de la debilitación y el empequeñecimiento viene la disolución.[1]Como indiqué en Capitalismo,[2] este pasaje no es una cita de algún ecologista o conservacionista contemporáneo.

Se escribió en el siglo tercero, mucho antes de que el primer trozo de carbón, gota de petróleo, onza de aluminio o cualquier cantidad significativa de cualquier mineral hubiera sido arrancado de la tierra. Entonces como ahora, el problema no era físico, sino filosófico y político. Entonces como ahora, la gente se alejaba de la razón y se dirigía al misticismo. Entonces como ahora, crecían menos libres y se encontraban cada vez más bajo el poder de la fuerza física. Por eso creían, y por eso la gente en nuestra cultura empieza a creer, que el hombre está indefenso frente a la naturaleza.

No hay indefensión en absoluto. A los hombres que usan la razón y son libres de actuar, la naturaleza les da cada vez más.

A aquéllos que se alejan de la razón o no son libres, les da cada vez menos. Y nada más.

 

© 2006, de George Reisman para este artículo. Se autoriza la reproducción y distribución electrónica e impresa, salvo como parte de un libro, y con la obligación de mencionar la web del autor, www.capitalism.net.

(Se requiere notificación por correo electrónico al autor). Todos los demás derechos reservados. Traducido por Mariano Bas Uribe

[1] El pasaje citado aparece en W. T. Jones, The Medieval Mind, volumen 2 de A History of Western Philosophy (New York: Harcourt, Brace, and World, 1969), página 6.

[2] George Reisman, Capitalism: A Treatise on Economics (Ottawa, Illinois: Jameson Books, 1996).