Viva mejor gracias al capitalismo

En el principio todos eran pobres. Luego -hace relativamente muy poco en la Historia- aparecen las empresas comerciales y el panorama cambia radicalmente para una gran porción de la humanidad. La empresa privada es el fundamento del bienestar general de una nación y así ha sido para el llamado Primer Mundo -y nunca los colonialismos pasados que más bien eran costosísimos de mantener y netamente perjudiciales para los paises que fueron imperios- y gran parte de Asia. Al contrario de lo que Karl Marx y Adam Smith incorrectamente pensaron, la forma “primitiva” en que se obtenía un ingreso, no era por definición un salario si no una ganancia. Hacer esta distinción permite apreciar el fundamental papel de las empresas en la creación de riqueza para una nación. Como explica G. Reisman, mientras más capitalista sea el sistema económico, más altos son los salarios pagados a los trabajadores. Los capitalistas no deducen sus ganancias de la “plusvalía no entregada” a los trabajadores. Por el contrario, los trabajadores reciben un salario que es un costo que los capitalistas (empresarios) deben descontar de su ingreso, que en principio sería totalmente ganancia. Para entender esto, imagínese que usted es alfarero. Todo lo que usted obtiene por ventas luego de costos, es ganancia. Para crecer, no le queda otra alternativa que contratar más gente. Pero la ganancia -la creación de valor y los clientes- son producto de su mente y su creatividad. Es decir, usted no le roba la ganancia a su colaborador contratado, si no que usted es responsable por la creación de un salario para alguien, que se resta como costo de esa ganancia pura. En otras palabras, Marx basó toda su teoría económica sobre una falacia, una gran mentira teórica e histórica. El valor no se encuentra en el trabajo en sí mismo, si no en el tiempo y creatividad dedicados a la creación de productos y servicios que mejoran la calidad de vida para nuestros semejantes. Es en esa valoración subjetiva donde está el centro de la creación de riqueza, no en las horas trabajadas, y eso implica una comprensión de la Economía radicalmente distinta. Lo interesante es que con el desarrollo económico capitalista, la división del trabajo aumenta y el recurso humano comienza a ser escaso frente a los otros recursos (naturales y capital) complementarios para cualquier tipo de producción material. Así, se crea una competencia por los trabajadores, escasos frente a la producción creciente. Esta es la única razón, no hay otra, por la cual los salarios aumentan y compran más cada año en un sistema capitalista. En ausencia de depreciación monetaria, cada incremento de productividad vuelv e más valioso al recurso humano con relación al resto de recursos y la gente puede comprar más cada año. En un sistema de libre competencia, mientras más exitosos y ricos sean los capitalistas, más altos serán los salarios con respecto a las ganancias puras. Es por eso que la clase media aparece con fuerza en las ciudades comerciales e industriales, adoptando para su vida cada año inventos, elementos artísticos y estándares de vida que sólo recientemente eran un lujo de pocos. Taiwán, que hace 50 años tenía el mismo nivel de vida de Kenya, ahora tiene un ingreso por habitante 20 veces superior. Y tomando en cuenta que todos nos levantamos por la mañana para producir, ¿no quisiera usted que esas mismas 8-10 horas le permitieran comprar más cada año (o trabajar menos para alcanzar nuestro estilo de vida latino y no tan complicado)? Tal vez su hijo sería un gran artista o intelectual con lo ahorrado; o un nuevo Marx, quien vivió de herencias y de Engels -su Mecenas- mientras llevaba a media humanidad hacia el desastre.

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