Lo duro, lo escaso y lo riesgoso

Hay un un adagio administrativo-financiero que dice que “a mayor riesgo, mayor rentabilidad”. Sin duda es cierto, y esto incluye actividades ilegales que cambian la naturaleza del bien (esto casi nadie lo entiende en la discusión sobre despenalización del comercio de drogas pues no es lo mismo “cocaína” que “cocaína-prohibida” dada la naturaleza subjetiva del valor de los bienes). Es por esto que cuando algo se vuelve ilegal no sólo se vuelve relativamente escaso (la otra fuente de valor de los bienes junto al aprecio por parte de alguien, que acabamos de mencionar) sino decididamente más rentable pues en esencia un bien-legal no es tan valioso como un bien-ilegal. El bien ilegal tiene un valor agregado (rebeldía: “desafiar normas”, status: “conseguir lo que otros no consiguen”) que para efecto de análisis debe ser considerado como un bien cualitativamente distinto.

En el plano de los negocios legales, las inversiones más inciertas (mayor riesgo empresarial por ser apuestas “menos probadas” y “más ciegas”) suelen ser las más rentables también. Hay un “premio” (ganancia extraordinaria) por producir/trasladar/especular con proyectos y bienes que no tengan seguridad de tener aceptación del público o puedan perderla rápidamente.

La sociedad entonces, recompensa el riesgo. Pero, ¿recompensa el esfuerzo?

No.

La sociedad no recompensa las cosas que son duras, a menos que eso afecte su a) valor subjetivo o b) su escasez objetiva.

Tanto una licorería como una escuela de filosofía pueden hallar durísimas trabas y asfixiantes regulaciones para operar en un entorno de Estado intervencionista, pero eso en sí mismo no hará más o menos valiosas a la licorería o a la escuela de filosofía y sus productos/servicios. Sólo si esas dificultades vuelven de facto prohibitiva la actividad, hallaremos que es como si fuera ilegal y entonces tendremos elementos como la rebeldía y el status sumándose a la naturaleza subjetiva de esos bienes.

Para terminar, introduzcamos el concepto de informalidad (emprendimientos y proyectos llevados a cabo al margen de la ley pues ésta estorba más de lo que protege) y veremos que sus productos no son “en sí mismos” más valorados que otros legalmente disponibles (ej. ropa informalmente producida vs. ropa importada más barata de china) aunque de por sí el contrabando implique un entrepreneurship incierto y de alta rentabilidad si se logra abaratar costos mediante la informalidad.

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