¿Hay algo así como una alimentación austríaca y una alimentación keynesiana?

El lobby de los cereales en EEUU es uno muy poderoso, y quien tenga curiosidad sobre el tema puede ver el documental Food Inc. en que vemos cómo no sólo el lobbying tradicional de corte mercantilista sino el uso de la llamada “propiedad intelectual” por parte de corporaciones como Monsanto están causando un daño tremendo a la salud de los estadounidenses. La FDA y otras instancias de gobierno, desde hace dos generaciones al menos aliadas de estos grupos, recomendaron de 7 a 11 porciones diarias de carbohidratos rápidos (alto índice glucémico, rápida liberación de energía en la sangre) al día, a la vez recomendaban evitar grasas y carnes animales. Esa mentalidad fue sabiduría convencional durante al menos 50 años en EEUU. Pero resulta que lo que el Gobierno de los EEUU recomendó como saludable por décadas está detrás de la epidemia de obsesidad en ese país, cuando más de un 52% de mujeres y 43% de hombres mayores de 25 años sufren de sobrepeso o de obsesidad, así como una serie de enfermedades degenerativas antes nada prevalentes. Frente a ese fracaso en la recomendación oficial y los beneficios (subsidios, “propiedad intelectual”, protecciones arancelarias) que recibe la industria de los cereales en EEUU, aparecen nociones alternativas frente al tema nutricional. Tres que están en boga actualmente son la llamada Paleo Diet, La Zona de Barry Sears (MIT) y el sistema de 4-hour Body de Tim Ferris (autor del best-seller “The 4-hour Work Week”). La Paleo Diet se basa en recuperar los principios alimentarios de nuestros antepasados (la agricultura tiene aprox. 10.000 años frente a 2.000.000 previos de nuestra evolución como especie independiente) que basaban su alimentación en carnes magras, frutos, vegetales y nueces/grasas no saturadas. Este sistema además está muy en boga entre quienes hacen cross-training y en general buscan recuperar lo natural con respecto al cuerpo humano en la Historia. En segundo lugar, The Zone (de Barry Sears, prof. del M.I.T.) es un sistema de proporciones de grupos de macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) de 40-30-30 en que esos son los porcentajes de calorías por macronutriente que debe aportar cada comida (3 principales y 1-2 snacks) para mantener la insulina en una zona (de ahí el nombre del sistema) de control, de moderación. Por otro lado el sistema 4-hour Body (“dediquele 4 horas a la semana a perfeccionar su cuerpo”) nos propone un sistema menos estricto pero basado a su vez en carbohidratos lentos, con los cuales la liberación de glucosa en la sangre ocurre de forma lenta (en claro contraste con el azúcar o el pan, en que tenemos un “rush” de energía pero también luego un bajón/letargo). En este sistema se admite un día de Dieters Gone Wild, en que los caprichos y gustitos se reservan para ese día y así el cuerpo recibe un shock metabólico para que siga deshaciendose del sobrepeso el resto de la semana. En los tres sistemas alimentarios se privilegia la moderación/nivelación de la insulina que como hormona afecta a otras para bien o para mal. Además, los tres sistemas privilegian el uso moderado pero vital de aceites esenciales Omega-3 para contrarrestar el efecto de grasas perniciosas (aceites vegetales y en general, grasas saturadas o que se saturan con la cocción) y ve a la grasa no cómo un enemigo sino como un poderoso aliado de la buena salud física y mental (incluyendo una sana función de la libido). También los tres sistemas reconocen que simplificar el tema del sobrepeso a uno de calorías que ingresas – calorías que salen = exceso/déficit deja mucho que desear.

Ahora bien, la Escuela Austríaca de Economía nos previene de los booms artificiales por dinero fácil inyectado por la banca central en una economía. El resultado es para la economía como el efecto que tiene una borrachera o la ingestión de azúcar, almidones y otros carbohidratos rápidos (alto índice glucémico) pues ofrecen una estimulación de corto plazo (euforia) pero dejan un vacío/carencia (bajón) en el mediano y además en el proceso de fluctuación se destruye riqueza (en la economía) y la salud (en el cuerpo humano) al desnaturalizar la estructura y los procesos internos.Toda analogía tiene sus limitaciones, pero podríamos decir que la alimentación de carbohidratos rápidos y excesivos y bajas grasas y poca proteína es como el Keynesianismo es a las teorías económicas: un embuste destructivo. Por otro lado un sistema de alimentación o de economía que respeta la naturaleza de la sociedad (y el cuerpo humano), que entiende el rol del ahorro (y respectivamente las grasas buenas) reconoce que sólo podemos hacer daño al intentar diseñar/modificar/intervenir el propio sistema natural es como la visión de la Escuela Austríaca de Economía. Un sistema para que el avance sea paulatino y constante, pero sobre todo, ocurra sobre bases reales. Para leer más sobre el tema:

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