¿Existe el derecho a discriminar?

¿Existe el derecho a discriminar?

¿Existe el derecho a discriminar?

Sí. Todos discriminamos entre buenos y malos amigos, gente interesante y gente aburrida, colaboradores buenos y malos para una tarea, etc.

¿Existe el derecho a discriminar por razones étnicas, físicas, religiosas, políticas, etc?

Sí. Existe el derecho de libre asociación (por ende disociación) que no es sino una derivación de los derechos de propiedad. La exclusión es fea, pero más fea es la inclusión por las malas (a punta de hombres armados, que es lo que son las “leyes” -legislación) que no es sino autoritarismo o fascismo de rostro amable.

¿Entonces qué hacemos con tanta exclusión?

Batallas culturales de boicot/denuncia/persuasión a lugares, marcas y otros que discriminen por razones superficiales. Por las de fondo o correctas nadie debe hacerse problema (ej: no tengo por qué recibir en mi casa a alguien que me haya insultado, no tengo por qué atender en mi restaurante a un ex soldado nazi, etc, el mundo es amplio y no existe un “derecho” de ir a cierto lugar, los lugares tienen sus reglas, estándares y filtros de gente que quieren, hay lugares más incluyentes y otros más exclusivos, el mundo es gigante y variado).

¿Pero hacerlo por las buenas, persuadiendo y con boicots no es muy lento?

El fin no justifica los medios. Sólo por las buenas, aunque parezca lento o muchos se nieguen a mejores estándares (Ghandi decía en “Mi socialismo” que es preferible la tiranía de la propiedad privada a la tiranía estatal obligando a incluir o abrir algo al público) hay aprendizaje social. Ni el fin justifica los medios ni se puede imponer lo que debe ser aprendido (sensibilidades y nociones mejores). Además, los mecanismos de mercado son poderosos incentivos para tener más y no menos clientes. Cada local y negocio sabrá qué precio paga por no tener más clientes o dejar fuera categorías enteras de ellos. Pero la exclusividad también es un bien, como lo saben los restaurantes elegantes y los eventos de varios tipos. En un mundo tan amplio, hay espacio para hacerse uno sus propios clubes en vez de protestar porque se quiere entrar al de X o Y grupos. Libres tratos entre adultos, eso es la sociedad abierta.

Les invito a leer: “Capitalism, the cure for racism” del prof. George Reisman.

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