El capital

El capital: no es «dinero»

Uno de los conceptos peor entendidos incluso dentro de la propia profesión económica, es el de capital. El capital –en palabras del prof. George Reisman- es simplemente la porción de riqueza personal, familiar o nacional que destinamos a producir riqueza. Riqueza (bienes) destinada a producir riqueza. Hacen parte del capital los fondos en dinero, las maquinas, los terrenos, la energía y insumos que vamos a utilizar productivamente. Ciertamente, en una economía avanzada la única forma posible de saber si estamos siendo socialmente productivos (agregando valor a la vida de los demás) es mediante intercambios reales, es decir, ventas. Por tanto, la productividad se refleja en ingresos monetarios (ventas a cambio de dinero, de nuestra producción).

Algunos elementos del capital son específicos a un proyecto particular. Pensemos en la barra de una discoteca que tiene tallada en madera el nombre de la discoteca. Difícilmente o previas costosas modificaciones podrá ser utilizada en la siguiente discoteca que creen propietarios. A éstos se les llama bienes de capital específicos. Otros en cambio como el dinero o la energía eléctrica, se los conoce como bienes de capital no-específicos. Esta diferencia es de transcendental importancia cuando hay una crisis económica, puesto que al momento de reasignar bienes a usos ahora más prioritarios, los bienes de capital específicos pueden representar gastos adicionales o simplemente una pérdida irreparable.

El costo de oportunidad

El costo de oportunidad

Decimos que nuestras acciones tienen un costo de oportunidad pues aquello que elegimos hacer con X recursos y en Y momento, tiene como costo -gasto, sacrificio- las cosas que ya no elegimos hacer.

Por ejemplo, Andrés puede destinar su día sábado las siguientes cosas que componen su escala de valoración de alternativas:

1) Visitar a su novia (hay que llegar hasta donde vive)

2) Tomarse un helado (más cerca de su casa)

3) Arreglar su cuarto

Andrés, si decide visitar a su novia, habrá sacrificado el poder tomarse un helado cerca de casa. Por eso decimos que no tomarse un helado, es el costo de oportunidad de visitar a su novia.

Sin embargo aquí aparece un concepto que mencionamos antes: los fines y medios deben ser descubiertos. Supongamos que su novia le llama y le dice a Andrés que ya no va a estar en casa. Entonces ese cambio en la información disponible -el mundo y el resto de personas no se quedan estáticos mientras planeamos nuestras acciones- hará que para Andrés ahora tomarse un helado sea la prioridad número uno en su agenda de actividades del sábado.