El gasto de gobierno *no* estimula la economía de un país

El gasto de gobierno *no* estimula la economía de un país

Reproduzco aquí un artículo en un diario local de Gabriela Calderón que expone el tema a cabalidad.

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No gasten más de lo que tienen

Por: Gabriela Calderón de Burgos

miércoles 10 de noviembre del 2010

No se puede gastar más de lo que se tiene perennemente y esperar que todo siga igual o mejore. El próximo año el gobierno ecuatoriano también empezará con un déficit. Los partidarios de un gasto público deficitario citan las teorías de Keynes y nos prometen un “estímulo” a la economía. ¿El gasto estatal estimula de verdad?
Un estudio de tres economistas de Harvard muestra que los estados de Estados Unidos que reciben más fondos del gobierno federal experimentan una reducción en la creación de empleos de entre 3 y 15% y una disminución en el crecimiento de las ventas de hasta 15%. Además, en los estados que reciben más fondos federales, las empresas reducen sus inversiones. Es decir, al menos en Estados Unidos y a nivel de los estados, el gasto público no parece estimular.
Ustedes me dirán que eso es evidencia restringida a Estados Unidos y es verdad. Pero hay otro estudio de David Forceri de la Universidad de Palermo y Ricardo Sousa de la London School of Economics que analizó a 145 economías (incluyendo a Ecuador) con datos desde 1960 hasta 2007. Este estudio concluye que el gasto público afecta de manera negativa el consumo y la inversión privada. De manera específica, el estudio descubre que un aumento del gasto público de 1% del PIB real reduce inmediatamente el consumo en aproximadamente 1,2%. Además señala que el efecto negativo del gasto público es más marcado en los países menos desarrollados y en aquellos donde el gasto ya es alto antes del aumento.
Estos dos estudios analizan el impacto de un gasto público creciente. Ahora veamos qué pasa cuando se reduce el gasto. Otro estudio de David Henderson de la Escuela Naval de Posgrado en Monterrey (California) relata cómo Canadá redujo en 16 años (1993-2008) su deuda federal de 67% del PIB a 29% y convirtió un perenne déficit en un superávit, mientras se reducía el gasto y crecía a tasas saludables. Henderson señala que “La experiencia canadiense, al igual que la experiencia de Estados Unidos durante la recesión de 1920-1921 y en los dos años después de la Segunda Guerra Mundial, muestra que reducir el gasto público incluso durante años de crecimiento bajo puede ser algo bueno para obtener resultados económicos a largo plazo”.

En febrero de 1994 el Ministro de Finanzas de Canadá Paul Martin dio un discurso para anunciar el plan presupuestario que encaminaría al país hacia un presupuesto balanceado. En este discurso Martin dijo que iban a reducir el déficit presupuestario “utilizando estimados económicos razonables, no previsiones color de rosa”. Y luego hizo una promesa: “A lo largo de los próximos tres años, por cada dólar extra en recaudación de impuestos, nosotros reduciremos el gasto público en 5 dólares”. La promesa se cumplió con creces puesto que por cada dólar extra de recaudación en impuestos el gobierno redujo el gasto por 6 o 7 dólares. Estados Unidos, cuyo exorbitante gasto ha resultado en que su deuda probablemente constituya 62% del PIB para fines de este año, podría imitar la experiencia canadiense. Y aunque hoy Ecuador no tiene un endeudamiento tan alto, nos vendría bien imitar a Canadá para tener tazas altas de crecimiento y no permitir que el endeudamiento llegue a esos niveles.© Copyright 2008. Todos los derechos reservados.

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