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Cómo llegar a Venezuela en 5 pasos

Posted by on Mar 14, 2017 in Blog, Economia, Empresa y sociedad | 0 comments

Pasos para llegar a ser como la Venezuela de Hugo Chávez.

El capitalismo mató a Downton Abbey

Posted by on Feb 11, 2017 in Blog, Economia, Empresa y sociedad | 0 comments

Y a la vez, nos dio otra Downton Abbey.

Una mansión de terratenientes como Downton Abbey solo podía sustentarse contablemente mientras los salarios eran bajos como es propio en economías agrarias en grado elevado. Sin embargo, con las ideas de libertad y derechos individuales de la Ilustración Escocesa, se desata la empresarialidad en Inglaterra -lejos de los centros de poder político y cualquier plan gubernamental- y con ella la reinversión constante en nuevas tecnologías ahorradoras de tiempo. Gracias a máquinas y métodos de organización empresarial, quienes se unían a nuevos talleres y fábricas veían sus ingresos aumentar frente a otros oficios. La nueva producción, mayor en volumen y mejor paulatinamente elevaba los salarios.

En términos económicos, la formación de capital elevaba los salarios a nivel agregado y a la vez cambiaba la productividad marginal del salario entre distintas actividades.

Era habitual tener 3 o 4 niveles de jerarquía de servicio doméstico.

El trabajo menial o doméstico empezó a volverse prohibitivo. En la serie de TV vemos como temporada a temporada el personal disminuye y la tierra es vendida o puesta a producir más empresarialmente (que rentísticamente como en todo sistema feudal o semifeudal). Eso ocurre en todo país que desarrolla su potencial empresarial: aparecen nuevos oficios y profesiones, cada vez mejor equipados (eso es el capital en resumen, las máquinas y métodos productivos que la empresa aporta) y por tanto el trabajo doméstico -que no implica producción de bienes adicionales sino de mantenimiento de los existentes y apoyo en actividades de consumo– encuentra un porcentaje menor de gente dispuesta a hacerlos. Ya hay mejores oportunidades (empleos más atractivos).

Un mundo elegante pero solo abundante para pocos.

Empieza a volverse auténticamente -y no por decreto- prohibitivo contratar gente para esas tareas. Que las familias aristocráticas y terratenientes como los Crawley hayan tenido que tornarse más empresariales, más inversionistas -lo cual vía capital eleva la producción para todos- o simplemente tener que deshacerse de sus tierras hereditarias, ha sido un efecto del proceso empresarial. La mansión histórica -en la que Julian Fellowes basa la historia con otros lugares y personajes- es hoy un museo y se sostiene en parte gracias a la serie televisiva. El capitalismo mató a Downton Abbey, el modo de vida generalizado. Sin embargo, gracias al capitalismo tenemos TV, cable, cine, productoras y el tiempo libre para ver una serie producción de tan alto nivel como Downton Abbey.

Una de las cosas que notaremos al verla es que cada vez más de nosotros tenemos una calidad de vida mucho mejor que la de los aristócratas de hace solamente 100 años en todo salvo en un aspecto  que todos modos es cada vez menos relevante gracias a los electrodomésticos que nos trajo también el capitalismo: la de contar con ayuda doméstica.

¿Existe el derecho a discriminar?

Posted by on Aug 2, 2016 in Empresa y sociedad, Ética/Derecho, Pensamiento libertario | 0 comments

¿Existe el derecho a discriminar?

Sí. Todos discriminamos entre buenos y malos amigos, gente interesante y gente aburrida, colaboradores buenos y malos para una tarea, etc.

¿Existe el derecho a discriminar por razones étnicas, físicas, religiosas, políticas, etc?

Sí. Existe el derecho de libre asociación (por ende disociación) que no es sino una derivación de los derechos de propiedad. La exclusión es fea, pero más fea es la inclusión por las malas (a punta de hombres armados, que es lo que son las “leyes” -legislación) que no es sino autoritarismo o fascismo de rostro amable.

¿Entonces qué hacemos con tanta exclusión?

Batallas culturales de boicot/denuncia/persuasión a lugares, marcas y otros que discriminen por razones superficiales. Por las de fondo o correctas nadie debe hacerse problema (ej: no tengo por qué recibir en mi casa a alguien que me haya insultado, no tengo por qué atender en mi restaurante a un ex soldado nazi, etc, el mundo es amplio y no existe un “derecho” de ir a cierto lugar, los lugares tienen sus reglas, estándares y filtros de gente que quieren, hay lugares más incluyentes y otros más exclusivos, el mundo es gigante y variado).

¿Pero hacerlo por las buenas, persuadiendo y con boicots no es muy lento?

El fin no justifica los medios. Sólo por las buenas, aunque parezca lento o muchos se nieguen a mejores estándares (Ghandi decía en “Mi socialismo” que es preferible la tiranía de la propiedad privada a la tiranía estatal obligando a incluir o abrir algo al público) hay aprendizaje social. Ni el fin justifica los medios ni se puede imponer lo que debe ser aprendido (sensibilidades y nociones mejores). Además, los mecanismos de mercado son poderosos incentivos para tener más y no menos clientes. Cada local y negocio sabrá qué precio paga por no tener más clientes o dejar fuera categorías enteras de ellos. Pero la exclusividad también es un bien, como lo saben los restaurantes elegantes y los eventos de varios tipos. En un mundo tan amplio, hay espacio para hacerse uno sus propios clubes en vez de protestar porque se quiere entrar al de X o Y grupos. Libres tratos entre adultos, eso es la sociedad abierta.

Les invito a leer: “Capitalism, the cure for racism” del prof. George Reisman.

Bits de entrevistas – Cámara de Comercio de Guayaquil

Posted by on Dec 1, 2015 in Economia, Empresa y sociedad | 0 comments

¿Existe tal cosa como un mercado libre? – Sobre las barreras de entrada naturales y artificiales.

Posted by on Aug 11, 2015 in Blog, Economia, Empresa y sociedad | 0 comments

¿Existen los mercados libres? Una de las herencias más lamentables de la vertiente anglosajona de la Economía es la de intentar hacer modelos “perfectos” de cada fenómeno económico. Por ejemplo, el modelo de “competencia perfecta”. Considerado por el propio George Stigler un “nirvana fallacy” o comparación nada razonable de la vida real con un ideal falso, la “competencia perfecta” lo es, es un ideal falso. La “competencia perfecta” es un modelo que dice que el mercado perfecto es uno en que no hay empresarios “demasiado” grandes sino múltiples, dispersos, omniscientes (“conocimiento perfecto”), inefectivos para rivalizar y pequeños. Se puede ver más sobre el modelo aquí.  Desde luego ninguna situación real puede ni ha podido en toda la Historia cumplir con el modelo. ¿Por qué trazar un modelo así, entonces? Porque a la economía anglosajona le interesa más la sofisticación de un modelo de sus prejuicios sobre lo que es “ideal” que hacer distinciones esenciales.

Competencia es rivalidad real.

Competencia es rivalidad real.

Desde luego, el grado de desviación del ideal sería la situación indeseable y utilizar la intervención del Estado en asuntos privados, lo deseable (para lo que podría llamarse la izquierda económica) o inevitable (para los tecnócratas que se consideran pro mercado siempre y cuando ellos efectúen las correcciones). El problema es que la “competencia perfecta” implica ausencia de competencia. Si todos los participantes son pequeños o iguales en tamaño, saben lo mismo y no pueden rivalizar por precio, en realidad no hay competencia. Un cementerio es más dinámico que la “competencia perfecta” de los neoclásicos anglosajones. Y en ausencia de competencia desaparecen algunos incentivos potentes para innovar y cuidar la calidad de los productos y el servicio al cliente. Pero no son las empresas grandes con sus innovaciones o grandes inversiones las que eliminan la competencia de los mercados.

En realidad la rivalidad en los mercados puede ser mejor entendida con las “4 P’s” del Marketing. En vez de “simplificar” o “sofisticar” la realidad, podemos entender que el (P)roducto, su (P)recio, su (P)laza o ubicación/distribución y su (P)romoción o esfuerzos para seducir clientela, deben ser combinados de tal forma que valgan la pena para dicha clientela. Utilizar estos cuatro elementos permite entender que habrá empresas grandes que atiendan a grupos masivos y otras que opten por nichos (lugares, gustos, etc) más específicos. El Marketing nos explica mejor que la Economía neoclásica anglosajona los mercados.

No existen bienes homogéneos ni conocimiento perfecto (simétrico) en los actores ni las empresas son siempre muchas o pocas ni su cantidad dice nada sobre la calidad y libertad de los mercados. Y, sobre todo, nada de ello es necesario ni deseable para que un mercado sea libre y pueda ofrecer los mejores productos a precios competitivos.


¿Qué es entonces lo deseable?

Para entender qué es un mercado libre debemos reparar en una distinción crucial: la que existe entre barreras de entrada naturales y artificiales.

Barreras naturales de entrada:

– Estándares culturales: lo que se vendía como un pastel en 1480 hoy no encontraría compradores.

-Talentos: un futbolista de 1920 quizás hoy sería considerado poco dotado por los entrenadores de equipos.

-Geografía: solo una familia o empresa turística puede ser dueña del terreno de la cascada más alta del país, al mismo tiempo.

En todos estos casos nadie impide mediante el uso de la fuerza física o la amenaza de su uso (eso es la legislación en esencia), a alguien participar en un mercado. Simplemente el cliente interno (gerentes, entrenadores, etc.) o el final no eligen en con un volumen total de compras suficiente esa alternativa. Puede investigarse previamente (investigación de mercados) o puede intentarse bajo cuenta y riesgo del entrepreneur. Si no hay ventas suficientes, quebrará. Pero valga reiterarlo, nadie impide mediante la fuerza o su amenaza, intentar.

Barreras artificiales de entrada:

Pueden ser de dos tipos: de jure o de facto. Son de carácter político-legal.

De jure: concesiones exclusivas para operar en un mercado.

De facto: regulaciones que dejen pocos o un solo ofertante capaces de cumplirlas.


¿Qué son los monopolios y oligopolios?

Un monopolio es entonces una situación caracterizada por la existencia de barreras artificiales de entrada que impiden el ingreso de un segundo ofertante en un mercado. No existe tal cosa como un “monopolio natural“.

Un oligopolio es entonces una situación caracterizada por la existencia de barreras artificiales de entrada que impiden el ingreso de un ofertante adicional en un mercado.

Un mercado libre carece de barreras artificiales de entrada o aquellas son lo suficientemente bajas como para ser ignorables. Nadie es desalentado -mediante privilegios político-legales para otros- de participar.

¿Qué pasa con las empresas grandes?

Las empresas grandes pueden haberse vuelto grandes en el camino o haber hecho inversiones masivas que les posicionen de forma interesante en los mercados. Es irrelevante de cuál de los dos casos se trate. Siempre es el cliente quien decide el tamaño continuado de las empresas mediante la compra o abstinencia de compra -el sistema de comunicación de los mercados- que les dirá si continuar, profundizar, descontinuar o detener de raíz la producción de un producto, a cierto precio, distribuido de cierta forma y promovido de cierta manera. Las empresas grandes no tienen una “posición dominante” en los mercados. Al contrario, tendrían una posición “dominada” pues deben atender al mínimo común denominador o al gusto común, a diferencia de sus rivales de nicho que pueden ser más idiosincráticos (“hacer las cosas a su manera” o para gustos especiales). Sin embargo “dominante” o “dominada” son palabras del lenguaje militar o político (siendo la guerra la prolongación de la política por otros medios como decía von Clausewitz) y los mercados son la suma de tratos libres. Es justamente la intervención de la política la que crea mercados no-libres y perjudica las opciones de los consumidores.

Una empresa que atendiese al 100% de gustos en un mercado solo es un “problema” en la mente de economistas neoclásicos y juristas/abogados contagiados por dicha visión robotizante de los mercados. Si una empresa tiene soluciones para 100% de los gustos y exigencias de los consumidores en una zona geográfica o segmento estamos ante el caso de una solución (“un problema menos”) y esa comunidad humana puede dedicarse a lidiar con otros -al parecer siempre abundantes- problemas de la vida humana. En realidad es tan improbable un caso así que es mejor concentrarse en entender otro tipo de porcentajes. ¿Qué pasa si una empresa tiene 90, 80, 70, o incluso 40, 30% de un mercado? ¿No tiene una posición ventajosa e injusta frente a las demás por tener una porción grande del mercado?

No. En primer lugar es el plebiscito cotidiano del consumidor el que la mantiene en ese lugar. Nada debe respetarse más que eso. Romperle las piernas al mejor deportista para que deje de acaparar las miradas no es forma alguna de hacer justicia (justamente lo que proponen las variantes más agresivas de “regulación” que incluyen desasociaciones corporativas, impedir fusiones, obligar a separar distribuciones, etc). Pero además las empresas grandes conllevan su propio desafío: aprovechar economías de escala para ser competitivas en precios mientras cuidan que las empresas de nicho no les superen poco a poco o de un solo golpe en el conteo general (ej: Microsoft y Apple, Ericsson y Nokia, etc). Cada vez que una tecnocracia de corte neoclásico decide cómo deben ser un mercado, el verdadero elector -el consumidor- pierde soberanía y es tratado como un tonto incapaz de elegir precios-calidades relativos por sí mismo según sus gustos y prioridades.

¿Qué (sí) se puede hacer para tener mercados libres?

Los mercados son redes de intercambio de títulos de propiedad. En otras palabras, son redes de intercambios ganar-ganar puesto que el valor de lo obtenido (el producto o el dinero) son más valorados que aquello a lo que se renuncia para obtenerlo (el dinero o el producto, del otro participante). Para que sean libres es necesario que se reduzcan drásticamente las barreras artificiales de entrada. De otro modo, el resultado son siempre oligopolios o monopolios de facto. Mientras más requisitos o más difíciles de cumplir, menos participantes podrán cumplirlos. Y estos son los grandes privilegiados de esta era democrática donde los grupos de interés y de presión diseñan legislación para cada industrial poniendo al productor por encima del consumidor y su libertad de elegir. Esto impide que la innovación se refleje en productos mejores por el mismo precio o precios más bajos para lo mismo año tras año, como sí podemos ver en el mercado de tecnología y IT. Existen los mercados libres como ese -el de deportes de aventura y el de turismo registran variedad, innovación y descuentos de precio similares-, con precios competitivos y decrecientes con cada avance.

En realidad podrían ser así todos los mercados, incluyendo los servicios públicos y básicos que hace algunas generaciones -o en el Chile de hoy- fueron competitivos y pro-consumidor. Distinguir entre barreras naturales y artificiales de entrada es el primer paso hacia combatir las segundas y lograr un mundo de variedad y precios cada vez más bajos. Si el derecho a elegir y ser elegido se considera tan sagrado como se considera en la esfera política, es ya hora de derrumbar barreras de privilegios en la esfera de lo productivo y empresarial para que también podamos elegir y hacernos elegir en el resto de áreas de nuestras vidas.

Referencias:
El Mito del Monopolio Natural” – Thomas Dilorenzo

Antitrust: the case for repeal” – Dominick Armentano

Platonic Competition” – George Reisman

Man, Economy and State” – Murray Rothbard

Dos aportes de Ayn Rand a la comprensión de la Economía

Posted by on Mar 23, 2015 in Economia, Empresa y sociedad | 0 comments

George Reisman, a mi modo de ver el mejor economista vivo, recoge y profundiza en dos aportes admirada filósofa:
1) La Pirámide de Habilidades: Los de “arriba” en la escala de mando empresarial transmiten su fortaleza y habilidades, i.e., productividad, hacia abajo. Ya Bastiat dijo que en la economía, a diferencia de la política, el fuerte trasmite su fuerza al débil. Sin embargo, quizás es la claridad y énfasis de Rand lo que Reisman recoge como únicos. El punto consta brevemente en La Rebelión de Atlas, novela máxima de la autora, pero Reisman lo explica in extenso en su extenso tratado “Capitalism”. En otras palabras, Bill Gates nos vuelve más productivos a todos los que estamos debajo de él en la pirámide de habilidades, lo mismo que un gerente vuelve más productivo el trabajo del equipo gerenciado por él. Otro sería el escenario con las mismas personas desempeñándose sin una cabeza con mayor visión empresarial y talento organizativo. Esto complementa el principio o ley de ventajas comparativas, que explica por qué la división del trabajo enriquece a todos, para explicar desde vértice y base de las organizaciones y la sociedad ampliada, por qué la meritocracia del Capitalismo es benévola y justa. Es el principio complementario al de Ricardo y Mises, las ventajas comparativas, para explicar el valor de la asociación y especialización mediante el mercado.

2) Salario vs. Ganancia: A diferencia de los clásicos (empantanados en la paradoja del valor) y los austriacos ( el salario es la valoración a tiempo presente del aporte al producto por parte del trabajo humano), Ayn Rand hace lo opuesto a Marx, es decir, al contrario de haber plusvalía retenida, el salario es un producto del capitalista, que más bien comparte como un costo lo que en origen sería ganancia pura. El aporte randiano (en su enfoque de la primacía del capitalista-entrepreneur) es que a diferencia de la mayoría de economistas (que yo conozca, salvo Reisman) nadie hizo tan claro o antes esa distinción entre salario y ganancia. Históricamente se ha considerado al salario como la fuente primaria de ingreso, por eso Marx tuvo oportunidad de pensar que existía plusvalía retenida. Rand dice lo opuesto (y no la media-tinta que vendría siendo la respuesta austriaca de 1896 en comparación): que un emprendedor originalmente tiene todo ganancia, (incluso la señora de la tienda de barrio) y que el salario es un subproducto benévolo de su creatividad, o sea que sin capitalista no existen salarios, pues la forma original del ingreso es la ganancia pura, no el salario. “Producir antes de consumir” o la ley de Say, explica que todos somos vendedores de algo, pero que la seguridad mensual de un salario vs. el riesgo empresarial que el agricultor o artesano antes asumían siempre, es un producto del Capitalismo y su benevolencia. Y es lógico, pero nadie lo dice antes o tan claro como Ayn Rand. El capitalista permite que existan ingresos estables asumiendo él el riesgo por una cantidad inmensa de empleados. ¿Y encima se le ataca desde la cultura y las ciencias sociales del mainstream? Fascinante.

Diferencie entre un conservador y un liberal (I)

Posted by on Feb 16, 2015 in Empresa y sociedad, Pensamiento libertario | 1 comment

El conservador no quiere progreso social para amplias y crecientes capas de la población (o lo quiere lejos de donde le afecte).

El liberal lo quiere pero auténtico y generando gente no codependiente del Estado. Por eso cree en que basta con reglas del juego abiertas y limpias (que en Latinoamérica no tenemos) y las empresas en competencia y cooperación con el mundo así como las organizaciones de la sociedad civil (clubes, activismos y autogestión) van a traer el verdadero aprendizaje social. No basta el avance aparente, debe ser en libertad.

¿Es solo la producción material la que cuenta?

Posted by on Dec 23, 2014 in Economia, Empresa y sociedad | 0 comments

La producción material no es la única forma de producción. De hecho aquella depende de intangibles como la propiedad, las normas privadas o comunes, el lenguaje, la confianza, etc. La idea peregrina de que unos producen (porque producen objetos materiales) y otros son “teóricos” (incluye científicos, inventores, profesores, consultores, contadores, auditores, analistas de entorno, asesores legales, etc) es un error pre-1871. Pre descubrimiento del principio de utilidad marginal y el valor subietivo. En realidad los servicios también agregan valor y de hecho suelen dar sentido a la producción material (un Nike sin marca/marketing, es sólo cuero y caucho). Más valor agregan socialmente Madonna o Michael Jordan que un campesino al azar aunque este produzca algo “real” (en la visión materialista). En realidad todo lo que nos rodea y no viene de la Naturaleza es una suma de ideas encarnadas en productos. Desde la agricultura y el comercio (que es diez veces más antiguo que la agricultura) en adelante. Siempre se trata de ideas y conocimientos. Toda economía es siempre una economía del conocimiento.

Estrategias de ahorro: el reto de las 52 semanas

Posted by on Nov 17, 2014 in Blog, Economia, Empresa y sociedad | 0 comments

Estrategia de ahorro: el reto del dinero de las 52 semanas (PDF descargable). Descárguelo y compártalo con su familia y amigos.

Ahorrar distingue a largo plazo a las familias y sociedades exitosas de las menos exitosas. El ahorro es un hábito -el sacrificio de la gratificación inmediata- que ya no se enseña en escuelas, hogares ni facultades universitarias (donde los macroeconomistas de la escuela de Keynes atacan la idea del ahorro como si ahorrar hiciera daño al propio país). Los resultados son lamentables. Los hogares estadounidenses ahorraban casi un 10% de sus ingresos en 1970 y hoy no llegan ni al 2,5%, pasando de ser una sociedad ahorrista-inversionista a ser una consumista-cortoplacista comparada con su propio pasado. El resultado es que en promedio las familias suizas tienen en promedio el triple de riqueza que las estadounidenses y la tercera parte de deuda. El hábito -o su ausencia- de ahorrar cambia el destino de cada familia y de cada país a largo plazo.

Bienvenido.

Posted by on Oct 11, 2014 in Economia, Empresa y sociedad | 0 comments

Este website está dedicado a divulgar temas de economía empresarial, panorama mundial  y pensamiento ético liberal. Cuenta con un Blog en que comento temas de actualidad mundial y regional, así como una sección de Capital Humano para ofrecer herramientas (gratuitas) y proponer talleres para empresas e individuos.