Breve líneas sobre la resolución de conflictos

La clave del éxito de un sistema de jueces locales y centros de mediación es que las disputas obtienen un final arbitrado y no arbitrario.

Cuando buscamos a una tercera parte no interesada, ponemos fin al potencial círculo vicioso de retaliaciones mutuas o alienación social y comercial de las partes.

La diferencia entre un juez en una sociedad libre y un legislador en una paternalista es que el primero recibe pasivamente casos y dicta sentencia de forma transparente y en base a peritos, puebas, testimonios y precedentes. El legislador pre-juzga y pre-decide antes de que haya situaciones o antes de conocer sus particularidades, necesariamente limitando la libertad de aprender errando, de la comunidad. Ahí yace el fracaso de los segundos.

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